Se la pasa contando las estrellas por las noches, el loco vende flores. Sus preferidas son las margaritas. Nadie lo conoce, nadie sabe su nombre, él es el loco y nadie se acerca a él porque tiene pájaros en sus párpados, y ama a los árboles como a sus hijos, el loco reviste el cielo de caleidoscopios y canta... canta alto, canciones que nadie conoce... está loco entonces, está loco porque canta sus canciones y porque no piensa en el mañana.
Este místico visionario un día cambió, cuentan que desapareció entre los sauces cuando se dio cuenta de la imprudencia que lo rodeaba.
Asi relatan:
Caminaba bordeando el cordón mirando la gente de reojo con su mirada inocua desorbitada, y con algún pensamiento desaforado que se le escapaba por la pupila. Las personas se dan cuenta de se locura con esa mirada y la evitan, caminan más rápido, el loco sigue su sendero y apresura el paso... De repente todas las miradas están sobre él, lo rodean... En los ojos de la gente hay un instinto homicida, todas esos entes malfigurados que están a la deriva, cualquier movimiento fallido podría despertar esos instintos en esas personas... El loco empieza a caminar más rápido, casi corriendo... Las miradas lo absorben... ¿En qué pensarán los extraños? El loco siente que es reconocido por todos, pero él no los conoce, y aún asi piensa que saben la verdad, y empieza a correr, se tropieza y cae... La gente ríe, la gente estalla, la gente se vuelve loca con sus miradas malignas que se le impregnan, el loco grita, y corre hasta donde nadie lo encuentra y desaparece al fin...
Sus mentes maquinarias y estructuradas lo espantaron, pobre pájaro, voló hacia donde le pertenece, otros horizontes lejanos, se fue a anidar al Sur...


