martes, 26 de octubre de 2010

Somos bosque

Nosotros creamos bosques
nuestros pies son las raíces que se ramifican
a cada paso constante
y sí miramos detrás las ramas nos arrancarán las ropas
y si echamos al aire sonidos del alma
los árboles amigos los devolverán como ecos
y si corremos veloces la inercia del bosque nos levantará en el aire
y seremos capaz de despegar nuestros pies
como leves, como sedas, como polvos
como hojas de los árboles tumultuosos
Nuestra sed se saciará con sus savias de miel verde
verde, luz verde, verdes pájaros, sol verde
y asi nuestros pies serán de la tierra
nos plantaremos, y luego regará la lluvia
nuestras cabezas y mentes
y las raíces serán bienvenidas, por donde correrá nuestra sangre
sangre verde
y así de nuestros dedos florecerán
las verdaderas yagas de la inocencia
y la percepción de nuestros ojos será
algas, pastos, hojas, tallos
la corola mental exprimirá nuevos y frescos pensamientos
como leves, como sedas, como polvos
y del árbol del bosque, el árbol de vida se ha creado
árbol con un nuevo corazón latente, verde
nuestro principio y nuestro fin fue ser árbol
árbol verde, hermanos del cielo, nuestra riqueza en hojas y agua
y en la floración pronto
pétalos saliendo de tus manos, que envidian hasta las orquídeas más salvajes.




En paz estoy

En paz estoy
en paz estoy porque mis manos conocen tus manos
tus manos conocen la escala exacta de mi cintura
tu boca y mi boca infundadas en nuestros besos nos devolvieron la paz
que la vida aveces quebranta
tus ojos se entrelazaron con los míos y
tus colores se derramaron en mi recipiente como una poción de amor
que perdurarán sempiternos,
nisiquiera el viento ni el tiempo ni la lluvia los desgastarán
tu música una vez se mezcló con mis sonidos e invadió mis entrañas,
se fundió en mis venas
y ahora sigue recorriendo mi sangre
creando en mí ciertos impulsos de pasión desaforada
tormentosa de vez en cuando en las noches negras,
Aveces me regala colores nuevos
para ver la realidad
y la realidad es tan inverosímil sin tus manos
absurdas aveces parecen las calles con su gente,
pero estoy en paz
estoy en paz sabiendo que un día mi cuerpo conoció tu cuerpo
entrelazados
y nuestros seres unidos volcaron luz líquida


sábado, 16 de octubre de 2010

Aveces todavía

Aveces por las noches, todavía te siento a mi lado,
todavía queda en mí el recuerdo llano de alguna aventura en algún lugar, que hizo que me relajara el alma con una sonrisa que me regalaste. Todavía saboreo el color de tus ojos de una manera tan definida que aveces me quedo suspendida en el tiempo. Recuerdo cuando venías por mí, precipitado, con miles de cosas en la mente, y yo te quería calmo, te quería leve, te acariciaba las manos, te memorizaba la piel. No te dabas cuenta pero cuando no me mirabas, te veía mirar, y me guardaba poco a poco un pedazo de vos cada vez, y tus gestos eran mi alegría.
Cuando íbamos en auto me imaginaba en otra época, otros aires, en un lugar navegando entre palmeras cerca de la playa, y todos mis anhelos se disolvían en el instante porque no podía tener otro anhelo que sentir esa vibra inconsciente que llegó para quedarse y no soltarme. Y mi único deseo el resto de los días, era anhelar ese momento.
Creo que sigo esperando en el mismo lugar, no me moví de aquí. Cuando te cruzo no puedo evitar recordar tu piel, y tu mirada oceánica infundida en mí es la máxima culpable de este embrollo descontrolado al que no pude evitar someterme.