El sonido de la paz
Vibraciones incoherentes de otros momentos
Desvanecidos en tu alma, tesoros guardados
Y el mar brillante en tus ojos estelares
Caminábamos sobre el agua,
Unidos de la mano mirando hacia el sur.
El horizonte es infinito en tu mente
Crecen flores sobre tu cabeza
Sacudiendo y tiñendo tus sueños.
Me inspiraba el surrealismo de tus ojos,
Recuerdos, sombras, flores de papel
Lágrimas saladas, besos dulces,
Estabas tan primaveral,
Collares de piedras y ningún rencor
Sin brújulas ni posesiones.
Unidos en nuestros corazones
Las risas de los niños nos esperanzaban,
Nos agitábamos con la vista siempre al sur
Y la iglesia daba sus primeras campanadas
Las orugas eran casi mariposas
Libres como el viento.
Nuestro mundo de ensoñación había aparecido al fin
La pared del techo quebrándose
Las estrellas en polvo que descendían
Nos invitaban y nos iluminaban el interior
Granos de arena entre nuestros dedos,
Nos abrían paso al mar.
El vuelo de las once no estaba programado,
Y entrelazados emprendimos rumbo
Al horizonte infinito inmaculado.
Destellantes nuestros pies
Nuestros brazos finalmente alas
Amanecer y atardecer eran lo mismo
No existían las palabras porque sobraban.
La luna y el sol al fin se declararon
Porque su amor lo sabía el mundo entero
"El poder del amor es más fuerte" dijeron
Y el eclipse apareció...
Mientras los bandidos robaban tus mejores posesiones
No advertías, no te dabas cuenta
Que tus sueños y el amor que das son tus mejores posesiones.
Y seguís sin abrir los ojos,
Pero voy a hacértelo saber
Voy a encender tu luz a mitad de camino.
El sonido de la paz
Vibraciones incoherentes de otros momentos
Desvanecidos en tu alma, tesoros guardados
Y el mar brillante en tus ojos estelares
Caminábamos sobre el agua,
Unidos de la mano mirando hacia el sur.



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