miércoles, 10 de febrero de 2010

Quiero salir


Necesito de alguien que me entienda, antes de que la tarde se apague y se enciendan las luces, necesito de alguien que me ayude a remontarme, y circunde en mi capacidad de sobrevolar la imaginación de poseer lo no poseído, poseerme como el sol posee al fuego, el fuego del poder magníficente, engreído y perturbado por las luces del ente,
sí, ese estado de camuflamiento divino del ser concluye en dejar atrás su pasado, lo suficientemente insignificante como para darle significado. Quiero que tu música se entremezcle con la mía y le dé a esa nota que nos va a llevar a evacuarnos de este lugar,
sí, fuera de aquí, giremos, cantemos nuestra canción hasta que el sol se niegue a darnos calor y nos haga cenizas...
Sí, ese cuento era verdad, no era un cuento, era una verdad...
Sí, no es uno son dos, dos más dos es Dios, de a dos demos lugar a esta historia, convengamos que fluirá como el agua, una corriente celeste, hasta que se evapore y nos deje al fin... Huiremos por entre los vientos, el oeste nos llama,
sí, la mañana es libre, caminemos por el otro lado, esquivemos la soledad y no olvidemos el largavista... desde acá se ve Buenos aires tal una necrópolis...
Estamos absueltos de nuestros pecados, tu segunda mente nos dará la paz

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