Han pasado tantas horas, tantas tormentas, tantos otoños y primaveras, tantos cielos, tantas vueltas re reloj, tantas lunas nuevas, tantos amaneceres y yo aquí en la cama y mi almohada, la casa sigue igual con sus historias remendadas en las paredes amarillas, tantos pimpollos nuevos en el jardín, tantos pájaros que dejaron su nido, en la ciudad todo sigue igual, la gente sigue corriendo y corriendo sin sentido de su vida, si saber el porqué ni cuando, mirando sus relojes como torpes y apretujándose los hombros con los otros, saludando aparentando optimismo,o sin notar la presencia del otro, han pasado tantas personas por esta calle, esta misma calle que nos vio correr a nuestro encuentro, por un último beso, un último abrazo infinito, un último suspiro de ambos y los faroles que nos iluminaban el camino.
Aveces, cuando paso junto a esos faroles frente a la plaza, y en especial en un día frío y ventoso de primavera, donde desde aquí se pueden ver las pequeñas flores pálidas y rosáceas a estas horas de la tarde, miro hacia el banquito, nos veo sentados conversando tímidamente tomados de las manos, y luego venimos caminado, cruzando hacia el frente, nos quedamos parados bajo la luz ténue del farol, y nos observamos, nos estudiamos, nos entendemos por lo que dicen nuestros ojos (era nuestra habilidad), allí en nuestro punto de encuentro, allí donde no voy a olvidar y voy a sentir tus manos cada día que pase por allí, allí,
porque pintábamos el cielo con azules inventados y todo olía tan bien...



LEER ESTE TESTIMONIO HERMOSO Y CON ECHOES DE FONDO ES INIGUALABLE!!! ME ENCANTO!!! BESOTES PRIMAVERALES!!!
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