lunes, 9 de marzo de 2009

Repetición de sonidos que atormentan

Abriendo los oídos hacia la música, nos centrabamos en un punto de la pared roja, y se nos avalanzaba, y nos hundía sobre las sábanas... y escuchábamos el sonido de los ecos. Tan pronto como el día moría, y el cielo mutilaba las nubes violetas, se despejaba el quinto camino hacia un horizonte pleno que nos hacía correr ligero y liviano como el viento, y volvíamos a caer juntos sobre un campo de amapolas tecnicoloras como saliendo de la pantalla grande, sin importarnos lo mejor de nosotros, sin la presencia de lo objeto, totalmente liberados de estructuras incorformistas, sólo dando y recibiendo... Nos volcábamos en recipientes y nos mezclabamos con esos colores fugaces de las flores y sus arómas viéndonos desnudos en espejos de cucharas...

De pronto me mirabas con tus ojos mojados
tus ojos entrecerrados y tu boca entreabierta...
tus ojos entrecerrados y tu boca entreabierta...
y apretaba tu mano como si me estuvieras sosteniendo desde el borde de un precipicio para caer. Pero no iba a caer... Sos el fiduciario de mi vida. Me salvabas con cada parte de tu cuerpo que te hacía uno, y me entumecía, y me expandía, y lograbas que llegue muy lejos.
Entonces me sostenías de la cadera y bajabas y subías por cada línea de mi cuerpo hasta que mi cuerpo quedaba sin fórmulas, y luego te dormías entre mis piernas... Tu respiración formaba un sonido singular vibrante, con una armonía mágica que hacía dormir a la gente, y hacía eclipsar el sol, para que lloviera la noche sobre nosotros hasta cuando sea la última de nuestras lunas...


Pero para que morir? si ya estábamos muertos...
Para que morir si no teníamos forma
Para que morir si traíamos a la luna con nosotros y no pedíamos nada más, que estar tomados de la mano frente a un océano creado por nosotros, creando sinfonías crepusculosas e inventando palabras mudas...


Pero ni el mismo Dios pudo pronosticar que no te tendría en mis noches de luna sempiternamente y yo tendría que aparecer sin anunciarme frente a ese abismo plagado de ilusiones muertas, para figurar en el último reglón del obituario de los memoriales...



Me entremezco totalmente desalmada...



Voy a seguir juntando las gotas de lluvia para llorarte cuando no hallan más lágrimas
Voy a seguir componiendo las notas de la canción de tus suspiros
Voy a hacer un diccionario con los nombres de las flores

3 comentarios:

  1. It`s there anybody out there escucho y veo esa foto genial en la cabecera.














    Estremecimiento

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  2. Juntar los rieles del vagón más hermoso. Cómo era esto de quererse. Limpiar las mangas de las remeras mojadas por la lluvia de los ojos, sacar la calcomanía de su recuerdo del vidrio de la ventana.

    Un acorde, Re menor, que me dice que no va a volver jamás.

    Abraxo Delirótica!

    pd. Una noche eterna dijiste, sí, con el sol bailando el mejor rock con la arena de Neptuno.

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  3. Ah, dale. Vamos a escuchar música Lay, te parece empezar con los Beatles y los Doors.

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